Creía que la felicidad consistía en nuestras miradas llenas de complicidad, en esa sonrisa que enloquecía todos mis sentidos, y así hasta llegar a creer que solo eso me bastaba para completar el concepto que tenía por ‘ser feliz’. La mayoría de la personas hacen creer a la gente de su alrededor que son felices… o lo dicen todas las veces posibles para llegar al punto de engañarse a ellos mismos. La sociedad a tomado ‘felicidad’ como un método de protección ante su capa de problemas. El ‘estoy bien’ ya no carece de sentido, cuando sabemos perfectamente que nos estamos pudriendo por dentro, ahogando nuestras penas en lagos infinitos de tristeza. Cuando realmente estés feliz, ya nada importará, solo ese momento que tu sonrisa transmitirá al mundo entero lo viva que te sientes y las ganas de querer disfrutar cada segundo que la vida nos regala día a día. Que todos tus problemas se cambiarán por locuras, y esa, es la clave de la vida. Vivirla.
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