lunes, 25 de marzo de 2013

Trabajos escolares. ¿Quién lo diría?

Mi noche de amor ideal sería con una persona importante, en el momento adecuado, especial y sobretodo, única. 

Sonaría el timbre, y mis sentidos se dispararían en milésimas de segundos. Me asomaría a la ventana, y sería él. Bajaría las escaleras y le vería allí abajo, esperándome. Llevaría el vestido que tanto le gustaba, y esos tacones de aguja que me enamoraron a primera vista, la misma sensación que me recorrió el cuerpo cada vez que él y yo nos miramos por primera vez, y en ese preciso momento sentiría que seríamos eternos

Pasearíamos toda la noche de la mano de aquella persona por las calles iluminadas de Barcelona, hablaríamos sin cesar de todo tipo de tema, tomaríamos un café, sonreiríamos como si de sonrisas se crease adicción a ellas y nos miraríamos... esas miradas que tienen la capacidad de matar sin compasión alguna. 

En el largo paseo de retorno a casa, que empezase de repente a llover, y no nos refugiaríamos de la lluvia, si no, caminaríamos bajo ella. Levantaría la mirada hacia el cielo nublado y sonreiría. Me protegería entre sus brazos cubiertos por su americana que tanto me perdía. Que el rímel se me hubiese corrido bajando por mis mejillas y que a él se le hubiese marcado todo el carmín en sus labios en señal de nuestro primer ( y no último ) beso de la noche. 

Al volver a casa, me encontraría la casa llena de pétalos y se escucharía de fondo Nothing Else Matters de Metallica. Acto seguido, nos acomodaríamos en el sofá y veríamos una película los dos juntos, acurrucados y dándonos cariño mutuamente y algún que otro beso para endulzar el momento más de lo que estaba siéndolo. Al acabar la película, nos iríamos a al habitación, y una vez allí nos tumbaríamos y acariciaríamos como anteriormente hacíamos, entre beso y beso, nuestros cuerpos se irían quedando desnudos. Era el momento. 

Sentir que dos cuerpos estén unidos y ser una sola persona. Tener mas confianza y complicidad entre los dos y que un hecho tan importante como es este no solo se llame 'sexo', si no, 'hacer el amor' con esa persona que te completa. 

Al despertar, el sol se reflejaría bajo las cortinas diciendo así un nuevo día y que los pájaros canten una melodía interminable. Al otro extremo de la cama se encontraría él, escondiéndose entre las sábanas. Nos miraríamos. Sonreiríamos. Nos besaríamos de nuevo, una y otra vez. Me susurraría al oído que no podía haber sido más perfecta aquella noche. Me sonrojaría. Acariciaría su espalda, su pelo, todo. Me sabría sus lunares de memoria. Y el se sabría todas y cada una de las palpitaciones que causaría mi corazón cada vez que me besaría. Y en ese instante, todos los sentimientos que mi corazón escondía bajo capas y capas de piel, explotarían aquella noche, junto a él, bajo la luna. Demostrándonos así el amor eterno que nos juraríamos. 

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